A través de las voces de las mujeres buscadoras, el documental Si La Escombrera hablara narra las memorias, la resistencia y el acompañamiento que han realizado durante la intervención forense en el sector de La Escombrera de la comuna 13, al occidente de Medellín.
Más que documentar las excavaciones forenses, Si La Escombrera hablara retrata la lucha de las mujeres de la Asociación Mujeres Caminando por la Verdad (AMCV), quienes desde hace más de dos décadas buscan a sus familiares desaparecidos en la comuna 13 de Medellín. A través de sus relatos, la obra acompaña las intervenciones ordenadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en La Escombrera y muestra que la búsqueda de los desaparecidos también es una forma de defender el derecho a la verdad y preservar la memoria.
Dirigido por Juan Esteban Prado Londoño y estrenado en septiembre de 2025, el documental pone en el centro a las mujeres buscadoras. La producción fue realizada por la Corporación Jurídica Libertad (CJL), con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). “Visibiliza nuestra participación en el proceso de veeduría, desde las excavaciones hasta los hallazgos de restos humanos, y también muestra el trabajo que hacemos en la construcción de memoria”, afirma Luz Elena Galeano, coordinadora de la Asociación, quien busca a su esposo, Luis Javier Laverde, desaparecido el 9 de diciembre de 2008.
Para Galeano, el documental refleja el proceso organizativo de las mujeres buscadoras: “Hace visible la lucha y la resistencia que han emprendido las integrantes de Mujeres Caminando por la Verdad frente a la desaparición forzada y en defensa de los derechos de las víctimas”, agrega.
Luego de que la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad de la JEP emitiera en 2020 una medida cautelar que ordenó la protección, la búsqueda y la intervención forense en los polígonos de La Escombrera y La Arenera, en la comuna 13 de Medellín, la CJL decidió documentar cada una de las etapas del proceso.
De las excavaciones al documental
La documentación de la intervención forense comenzó en 2022, cuando la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) realizó los primeros apiques y análisis del suelo en La Escombrera. A partir de ese momento, las cámaras registraron las labores forenses, las audiencias, los plantones y el acompañamiento permanente de las integrantes de la Asociación, quienes participaron en las jornadas de veeduría durante las excavaciones.
“Lo que se ha buscado es resaltar la participación de las mujeres buscadoras en el proceso, no solo como observadoras, sino como protagonistas activas”, explica Juan Estaban Prado Londoño, integrante de la CJL y director del documental, quien también ha dirigido La foto, memorias del barrio Picachito (2017), Hasta Encontrarles (2021) y Río verde libre.
El archivo audiovisual también incluyó los espacios de acompañamiento psicosocial, talleres de memoria, encuentros comunitarios y las explicaciones que los equipos forenses brindaban a las familias durante las intervenciones. Parte de este material dio origen al cortometraje Excavando la verdad, desenterrando la justicia.
Aunque hoy el proyecto se consolidó como un documental, Prado asegura que esa no era la intención inicial: “Se trataba más de crear un archivo de documentación audiovisual”, afirma, y agrega que durante tres años se grabaron cerca de 40 horas de material entre audiencias, movilizaciones, conversaciones y procesos de construcción de memoria.
Para Margarita Restrepo, vocera de la Asociación y madre de Carol Vanessa Restrepo, desaparecida el 25 de octubre de 2002 durante la Operación Orión, el documental recoge también otras formas de resistencia construidas por las familias buscadoras. Entre ellas recuerda la intervención artística realizada en enero de 2025 en el deprimido de la Terminal del Norte de Medellín, donde colectivos culturales pintaron un grafiti con el mensaje “Las cuchas tienen razón”. “Esto también está conectado con las memorias que se plasman en las paredes y con las que se construyen día a día en la ciudad”, dice.
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Para las mujeres del colectivo, la producción audiovisual Si La Escombrera hablara no solo documenta la búsqueda de sus seres queridos, sino que se convierte en una herramienta para preservar la memoria y reivindicar décadas de lucha por la verdad y la justicia en la comuna 13.
La intimidad de la búsqueda
Para construir el relato audiovisual, Prado optó por un tratamiento narrativo y estético centrado en la observación de los momentos cotidianos de las mujeres buscadoras. Su propuesta privilegia los planos largos, contemplativos e íntimos, inspirados en el trabajo del documentalista estadounidense Frederick Wiseman, reconocido por registrar la realidad sin intervenir en el desarrollo de las escenas.
“No se trata simplemente de que alguien esté frente a la cámara dando una entrevista. Lo que hice fue registrar los momentos de las buscadoras en La Escombrera, captando instantes íntimos y profundos. Esto requiere una gran concentración y una relación de cercanía que se ha ido ganando con el tiempo”, enfatiza.
Para Prado, el documetal trasciende el registro de un proceso específico. Considera que puede convertirse en una referencia para organizaciones y familias que buscan a sus seres queridos en otros territorios, al mostrar una forma de documentar, acompañar y preservar la memoria durante estos procesos.
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Asimismo, sostiene que la obra aporta a la construcción de memoria de Medellín al dejar constancia de las búsquedas, las resistencias y las luchas de las víctimas por el reconocimiento de sus derechos. “Queremos decirle a la ciudad que es necesario hablar sobre la desaparición forzada, y que no se trata solo de La Escombrera, que quizás sea el lugar donde más víctimas se han registrado, sino que aún hay mucho por contar en otros sectores de la ciudad”, dice el director del documental.
Luego de su estreno, el documental ha continuado su circulación en festivales de cine y espacios comunitarios, una estrategia con la que el equipo de la CJL busca ampliar su alcance y promover la reflexión sobre la desaparición forzada y la construcción de memoria en distintos territorios.
Juan Prado Londoño explica que el propósito es que la obra llegue tanto a escenarios especializados como a las comunidades que acompañan los procesos de búsqueda. “La idea es llevar el documental a colegios y espacios comunitarios para que las nuevas generaciones conozcan lo que ocurrió en La Escombrera y el proceso que hoy se adelanta allí. Mucha gente ve ese lugar, pero pocos conocen su historia”, puntualiza.

