|

Restauran bosques para proteger al jaguar en Antioquia

La restauración ambiental y las economías sostenibles impulsan a comunidades de siete municipios de Antioquia a proteger el hábitat del jaguar.

Campesino siembra árboles para proteger el corredor del jaguar en Antioquia.
Foto: Corantioquia

En territorios marcados por la deforestación, la minería y el conflicto armado, 21 organizaciones comunitarias del Norte, el Nordeste y el Bajo Cauca antioqueño trabajan para recuperar bosques, proteger fuentes de agua y conservar el hábitat del jaguar. El proyecto Sembremos Confianza acompaña estos procesos con formación, asistencia técnica y herramientas para fortalecer la restauración ecológica y las alternativas productivas sostenibles, como parte de los esfuerzos de conservación y construcción de paz en estas regiones.

Liliana María Taborda, directora de Corantioquia, señala que la iniciativa une la restauración ambiental con el fortalecimiento de negocios verdes: “A través de un acompañamiento permanente a las comunidades para fortalecer sus capacidades y habilidades”, señala. En este proceso participan organizaciones comunitarias de Ituango, Briceño, Valdivia, Yarumal, Anorí, Segovia y El Bagre.

Estos territorios hacen parte del corredor del jaguar, zona estratégica que conecta ecosistemas entre el Nudo del Paramillo y la Serranía de San Lucas, áreas afectadas por la deforestación, la extracción de minerales y la violencia ejercida por los grupos armados ilegales. De 860 136 hectáreas analizadas, la iniciativa identificó cerca de 632 000 hectáreas para la conservación y 52 000 hectáreas con potencial para la conformación de corredores ambientales para la protección del jaguar.

Según Jimena Púyana, gerente de Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el proyecto busca restablecer los vínculos entre las comunidades y los bosques, potenciar los procesos de paz locales y asegurar la permanencia de las familias en los territorios. “Identificamos iniciativas lideradas por mujeres que contribuyen a la protección del medio ambiente y al sustento de las comunidades, el propósito es fortalecerlas y articularlas al corredor de conservación”, cuenta.

Uno de los logros destacables del proyecto ha sido la firma de acuerdos comunitarios por el agua y la conservación del jaguar, junto con el fomento de economías amigables con el ambiente. “Tenemos la tarea de recuperar la fauna del territorio, en especial del jaguar, porque es una especie sombrilla; si este regresa, volverán otras especies a esta zona”, enfatiza Wilfrido Cogollo, líder social e integrante de la Asociación Intercultural Gente y Bosques de San Lucas (Asigebolu).

El proyecto Sembremos Confianza es financiado por el Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para la Paz (MPTF), que se implementa en articulación con Corantioquia, el PNUD, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia (MVNUC) y organizaciones comunitarias, y cuenta con el acompañamiento del Gobierno colombiano.

El Bagre y la conservación del jaguar

El piloto de restauración ecológica en el municipio de El Bagre comprende 113,2 hectáreas: 32,1 de restauración activa y 81,1 de conservación de bosque. Estas acciones aportan a recuperar la conectividad socioecológica dentro de un corredor de 1900 hectáreas que enlaza la Serranía de San Lucas con la microcuenca donde se asientan las comunidades del Consejo Comunitario Villa Grande y las juntas de acción comunal de Villa Hermosa y Altos de Popaná.

En este municipio del Bajo Cauca antioqueño, el proyecto es liderado por la Asociación de Mujeres Agroambientales de Puerto Claver (Asoagroambientales) en la producción de cacao; la Asociación de Productores de Familias Guardabosques de la Cuenca del Río Nechí (Asobosques) y la Asociación Multiactiva de Caña Flecha del Bajo Cauca (Fibrarte), ambas con la implementación de iniciativas de apicultura; y, finalmente, Asigebolu, con la producción de la bebida de choibá.

Los integrantes de las organizaciones han sembrado 18 168 plantas de 25 especies nativas, como suribio, cedro, caracolí y almendro de choiba. “Estas especies son clave para devolverle la vida a los suelos, recuperar los bosques y cuidar el agua”, cuenta Gicela Espitia, apicultora e integrante de Asoagroambientales.

Además, los participantes han recibido capacitaciones en negocios verdes, monitoreo ambiental, viverismo y han realizado procesos de intercambio de conocimientos técnicos y saberes locales. “Estos aprendizajes nos han permitido entender que el bosque no solamente brinda madera, sino también muchos otros beneficios”, detalla el líder social Cogollo.

Para la apicultora Espitia, entre los principales retos a los que se ha enfrentado están las afectaciones de la minería y la tala de árboles que reduce el alimento de las abejas. A esto se suma el desconocimiento de la comunidad sobre la miel y la importancia de la apicultura. “Hemos hecho pedagogía con las comunidades a través de carteles que hemos instalado en los predios para mostrar la importancia de las abejas. También usamos las redes sociales para sensibilizar a las personas”.

Saber más: La magnolia almanegra se alza entre los bosques de Urrao

El proyecto Sembremos Confianza ha impactado a 20 familias del Consejo Comunitario Villa Grande y de las juntas de acción comunal de Villa Hermosa y Altos de Popaná, las cuales han recibido acompañamiento de organizaciones locales. Estas acciones de conservación también han favorecido la protección de las fuentes de agua que abastecen a los acueductos veredales y del casco urbano del municipio.

El proyecto de conservación también ha identificado nueve líneas con enfoque de negocios verdes: café, cacao, apicultura, plátano, ganadería regenerativa, artesanías, choibá, sacha inchi y huertas agroecológicas.

Mujeres lideran la reforestación en el corredor del jaguar en Antioquia.
Más de 14 000 familias del corredor del jaguar en Antioquia se han beneficiado del proyecto Sembremos Confianza. Foto: Corantioquia

Corantioquia detalla que la selección de las líneas económicas se hizo apartir de las prácticas culturales, sociales y productivas de las organizaciones, especialmente de las mujeres participantes, y a las condiciones de cada territorio.

Enuar de Jesús Tovar, líder social y vicepresidente de Asigebolu, comenta que el proyecto ha permitido que las familias aprovechen y comercialicen el árbol de choibá, del cual recolectan sus semillas para preparar harinas y bebidas con alto valor nutricional. “Decidimos transformar una práctica tradicional del territorio y presentarla al mercado como Choibalate. Es una bebida energizante con un excelente aporte de proteína”, detalla.

Durante el presente año, la asociación Asigebolu ha realizado labores de reforestación con plántulas de choibá en las veredas Arena Blanca, Los Almendros, Villa Grande, Borrachero, Cimarrón, La Bonga, La Capilla, El 90, Villa Hermosa y Las Dantas. “En esta actividad participaron 30 familias. En total se sembraron 2100 árboles”, detalla el líder social Tovar.

Sigue a Breve Medio en Instagram para conocer más historias sobre ambiente, comunidades y la protección de los ecosistemas en Antioquia.

Ante el riesgo de extinción que presenta este árbol, las comunidades han recibido capacitación para su conservación y han reforestado áreas afectadas por la tala, la ganadería y los cultivos de coca. “Estas acciones también hacen parte de los esfuerzos para fortalecer la conectividad ecológica y aportar a la conservación del corredor del jaguar en Antioquia”, relata Tovar, integrante de Asigebolu.

Para el líder social Cogollo, el proyecto Sembremos Confianza ha permitido adquirir conocimientos y herramientas para fortalecer a las organizaciones comunitarias. Esto se ha traducido en la entrega de insumos, equipos y herramientas para poner en marcha sus proyectos productivos, orientados hacia los negocios verdes y la sostenibilidad ambiental. “Esto enseña a la comunidad a generar ingresos económicos a partir del bosque sin necesidad de extinguirlo, demostrando que este ofrece mucho más que madera”, puntualiza.

Otros artículos