Atropellamiento de fauna en Antioquia revela fallas en vías

Pumas, ocelotes, zorros y osos perezosos están muriendo en las carreteras del Nordeste antioqueño. Los constantes atropellamientos en la autopista Río Magdalena 2 exponen fallas en la infraestructura vial para la protección de la fauna silvestre.

La autopista Río Magdalena 2 fue inaugurada el 10 de noviembre de 2025. Cuenta con 153,3 kilómetros de calzada y conecta Antioquia con la costa Caribe colombiana. Atraviesa los municipios de Remedios, Vegachí, Yalí, Yolombó, Maceo, Puerto Berrío y Cimitarra, en Santander.

Desde su entrada en funcionamiento, los habitantes han reportado constantes atropellamientos de fauna silvestre en un territorio donde el bosque ha sido fragmentado por la construcción de la vía, lo que obliga a los animales a desplazarse entre ambos lados del corredor vial.

Según Rubén Torres, líder ambiental, ingeniero forestal e integrante de una red comunitaria de monitoreo de fauna de la zona, el problema se origina desde la licencia ambiental y los estudios de impacto ambiental. “La autopista lleva un año funcionando sin contar con las adecuaciones necesarias para mitigar los atropellamientos”, afirmó.

Una de las falencias de la obra, identificada por la comunidad y los líderes sociales, es que los pasos de fauna deberían contar con vallas o alambres para guiar a los animales; sin embargo, según Torres, en varios sectores monitoreados no se han implementado estas medidas.

El líder ambientalista también cuestionó la construcción de canales de agua, conocidos como “culverts”, obras hidráulicas que, aunque en teoría podrían funcionar como pasos de fauna según la licencia ambiental, no fueron diseñadas específicamente para ese propósito. “Esto obliga a los animales a usar zonas inseguras y aumenta el riesgo de atropellamientos”, señaló.

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En respuesta a este tema, la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia) informó a Breve Medio que en la unidad funcional 2 del proyecto, que cuenta con 34,8 kilómetros de extensión, se han instalado nueve pasos de fauna, además de dos vallas informativas y tres señalizaciones de advertencia y reducción de velocidad.

La entidad señaló que, a partir de sus recomendaciones, se han realizado ajustes como la instalación de barreras direccionales, el uso de cámaras de fototrampeo y el enriquecimiento vegetal en puntos específicos, con el objetivo de mejorar la conectividad ecológica y el desplazamiento seguro de las especies.

Sin embargo, pese a estas acciones, la comunidad sigue registrando el atropellamiento de fauna silvestre en este y otros sectores de la autopista, incluyendo grandes mamíferos como pumas, ocelotes y osos perezosos. Por ello, hace un llamado a las autoridades ambientales para intervenir los puntos críticos de la vía.

El ingeniero forestal Torres explica que, mediante monitoreos comunitarios con cámaras trampa realizados junto a otros habitantes del territorio, se han registrado especies como pumas, tigrillos, titíes, perezosos y osos hormigueros a menos de 300 metros de la carretera, lo que evidencia su cercanía y el riesgo constante de atropellamiento.

Corantioquia reconoce que las afectaciones a la fauna silvestre son evidentes, debido a que se trata de una vía nueva que fragmentó el ecosistema y alteró los corredores naturales de distintas especies. “Aún no presenta condiciones seguras para el desplazamiento de la fauna silvestre en la zona”, se lee en la respuesta enviada a este medio.

La entidad ambiental también señaló que, a partir de esta información, se trabaja con la comunidad y otros actores para identificar los puntos de mayor afectación.

Mientras continúan pendientes las adecuaciones necesarias en la vía, las comunidades siguen reportando atropellamientos de fauna silvestre en diferentes sectores de Antioquia y del departamento de Santander, entre ellas especies como pumas, ocelotes, monos tití y osos hormigueros.

Atropellamiento de fauna silvestre: una falla estructural persistente

Juan Carlos Jaramillo, biólogo y director de la Red Colombiana de Seguimiento de Fauna en Carreteras (Recofa), asegura que muchas carreteras del país fueron construidas sin una evaluación suficiente de sus efectos sobre la biodiversidad, una situación que se refleja en distintas regiones de Antioquia.

Detalla que, cuando comenzaron los primeros estudios en el Oriente antioqueño sobre el atropellamiento de fauna silvestre, no existía una línea de trabajo clara en entidades como Invías, el Ministerio de Transporte o la ANI. Jaramillo advierte que esta falta de articulación institucional retrasó la implementación de medidas para proteger la fauna silvestre en el departamento y en el país.

El director de Recofa explica que este problema no se limita únicamente al atropellamiento de fauna silvestre. Las carreteras fragmentan los ecosistemas, interrumpen los corredores naturales de las especies y afectan su movilidad y supervivencia. En algunos tramos del departamento, el Mapa de Vulnerabilidad Faunística del Instituto Nacional de Vías (Invías) estima que podrían morir más de 572 000 animales vertebrados al año, lo que evidencia la magnitud del impacto.

Autopista Magdalena 2 fragmenta un bosque en dos en Antioquia.
Vista aérea de la autopista Magdalena 2, que atraviesa y divide un bosque en Antioquia en dos partes

Para Jaramillo, aunque existe mayor articulación institucional y herramientas de monitoreo, persisten dificultades en la gestión de la información y la coordinación entre entidades. A esto se suma que, según líderes locales como Torres, la supervisión ambiental no siempre tiene presencia constante en el territorio y varias decisiones se toman desde Bogotá sin suficiente trabajo de campo.

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Torres y Jaramillo coinciden en que el reto no es solo reaccionar ante los atropellamientos, sino anticiparlos. Esto implica incorporar desde la planeación de los proyectos medidas como pasos de fauna adecuados, cercas guía, control de velocidad y reducción de ruido. De lo contrario, advierten, estas situaciones seguirán repitiéndose en las carreteras del país.

Fauna silvestre en riesgo a nivel nacional

Lo que ocurre en las vías de Antioquia no es un caso aislado, sino parte de un problema presente en todo el país. Durante años, la información sobre el atropellamiento de fauna silvestre en las carreteras fue incompleta o inexistente.

Esto ha mejorado con herramientas como el aplicativo Sukubun del Invías, que permite registrar los casos en tiempo real, y el Mapa de Vulnerabilidad Faunística, desarrollado junto al Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM), que identifica los puntos críticos.

Gracias a estos registros, entre 2019 y 2025 se documentaron 12 400 eventos relacionados con fauna en las vías del país, de los cuales 8240 corresponden a atropellamientos.

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Aún así, el problema persiste. Hasta febrero de 2026 se habían registrado al menos 1 600 animales silvestres atropellados en miles de kilómetros de vías monitoreadas, entre ellos zarigüeyas, zorros, iguanas, boas, aves e incluso animales domésticos.

Para Jaramillo, estos esfuerzos aún no son suficientes frente al ritmo de expansión de la infraestructura vial y su impacto en la biodiversidad. Afirma que, aunque las carreteras son clave para el desarrollo, deben planearse con mayor responsabilidad ambiental para reducir su impacto en los ecosistemas y evitar el atropellamiento de fauna silvestre. “Cada animal que perdemos deja de cumplir una función vital en la naturaleza, al contribuir al equilibrio de los ecosistemas que garantizan el agua, el oxígeno y la salud de los bosques”, concluye.

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